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ANÁLISIS FRAGMENTADOS El Regreso del mejor Shyamalan

ANÁLISIS FRAGMENTADOS El Regreso del mejor Shyamalan

 

El caso de Kevin Wendell Grumb (James McAvoy) es único. El es víctima de un severo síndrome de desorden de personalidad múltiple. Dentro de su mente, conviven 23 personajes diferentes que, en distintos momentos, salen a la luz, siendo la más dominante aquella conocida como Barry.

Para la doctora Karen Fletcher (Betty Buckley) terapeuta con la que Kevin se trata, no es un caso común, y postula que bien encaminado, un problema como el de su paciente podría ser útil no sólo para el estudio de su especialidad, sino que además beneficioso para la sociedad.

 

 

Lo que la doctora Fletcher ignora, es que Kevin está desarrollando una vigesimocuarta personalidad, violenta, impredecible y sin escrúpulos.

Y que en su residencia, tiene escondidas a tres universitarias que ha secuestrado hace unas pocas horas, cuyo destino está en manos de su compleja y desordenada personalidad…

Hace unos años, en la primera etapa de este blog, redacté una columna llamada “Partida de caballo inglés” a propósito del bajón que se había pegado la carrera como director de Manoj Night Shyamalan, que se anunciaba como una de las filmografías más interesantes de los últimos años (gracias al combo Sexto Sentido/El Protegido/Señales) pero que se había vuelto errática, confusa, desordenada y desconcertantemente aburrida.

Es la impresión que me quedaba tras filmes como La Aldea, La Dama del Agua, El Fin de los Tiempos y El Último Maestro del Aire. Decepcionantes trabajos para un realizador que supo ofrecer obras mejores. Algo le pasó en el camino.

 

 

Pero nunca está muerto quien pelea, y Shyamalan algo hizo en el camino, pero esta vez en sentido inverso. Ya con The Visit hace un par de años daba indicios de recuperación, y podemos decir que con la reciente Split: Fragmentado ha confirmado que esos indicios no eran voladores de luces.

En el marco del thriller psicológico, quizás no logre los niveles de perfección de sus primeros filmes.  Tiene un par de guatazos (en cuanto a ratos cae en la sobreexplicación que, en rigor no aporta mucho y que se podrían haber evitado) que le quitan ritmo a la narración, innecesariamente.

Pero son cosas que, sumas y restas mediante, no dañan a la película. Quizás, repito, se pone innecesariamente reiterativa en la información que ofrece, pero a la larga no le quita sus méritos.

 

 

Con todo lo dicho anteriormente, aún así las casi dos horas que dura el filme ni se sienten. Shyamalan se hizo notar en su momento por su capacidad para crear relatos atractivos, que mantienen al espectador pegado casi sin pestañear esperando la resolución del entuerto, y la tensión reinante en la atmósfera traspasa los límites de la pantalla. Eso que nos tuvo absortos en Sexto Sentido, en Unbreakable y en Señales ha vuelto a aparecer en Fragmentado, y por Dios que se agradece.

Virtud de Shyamalan que no diría que perdió, sino más bien tuvo en hibernación. Pero también hay que destacar al otro gran responsable del buen puerto al que llega este filme: James McAvoy es quien se encarga de darle cuerpo y vida a Kevin y sus diferentes personalidades, y se despacha una actuación sobresaliente. Cuando Kevin se transforma en una amable dueña de casa, en un travieso preadolescente, un serio jefe de familia, en víctima, en víctimario, en fin, McAvoy también lo hace, y con eso se echa encima gran parte de los logros de este filme.

 

 

¿Hemos recuperado finalmente a Shyamalan? Repito, a estas alturas no sé si decir si realmente lo habíamos perdido o sólo se había dormido en sus laureles. Pero incluso si asi hubiera sido, yo por lo menos acabo de hacer las paces con él. Como siga filmando cosas como esta, no tengo por qué no hacerlo.

 

Lobo Cinepata

Crítico de cine y blogger por ya más de 10 años, nuestro querido Lobo Cinépata se ha destacado por mantener una aguda pero justa mirada al mundo del cine y la televisión.

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