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DEL FANBOY AL PRO-GAMER: EL LLAMADO DE LA EVOLUCIÓN

DEL FANBOY AL PRO-GAMER: EL LLAMADO DE LA EVOLUCIÓN

 

Comentábamos en el artículo de la semana pasada que, como resultado de la Gran Guerra de 16-32 Bits, la industria de los videojuegos se consolidó como tal y llego a establecerse como una medio viable (industria cultural) para difundir mensajes ideológicos de todo tipo

Además de lo anterior relatábamos que con ello, y, querámoslo o no, el nacimiento de los llamados “fanboys” fue inminente y que, de acuerdo a ello inició el pasado de muchos de los que leemos este medio: el ser gamers.

Si lo queremos simple, hermanos míos, el fanboy es y será un “mal necesario”. Algo que debía surgir. Desde mi perspectiva el fan boy es la consolidación del que yo llamo “proto-gamer”, un ser con ganas de jugar, pero aún algo faltante: el aprecio por las demás consolas o marcas.

Aprecio que, así como todo “catador”, es esencial para ser considerado un gamer. Un degustador de todas las cepas o géneros de videojuegos, algo que, hasta los años 90 no se veía. A pesar de aquello, surgió la exigencia de ir más allá y, curiosamente esto se vio reforzado completamente por las primeras videoconsolas en tres dimensiones

Esta leyenda que venga a contarles, hermanos míos, habla de cómo la propia e incipiente comunidad gamer a mediados de los 90 empezó poco a poco a velar por un período de post-guerra de consolas, en dónde durante un tiempo no muy corto surgió una tercera marca interesada en crear videojuegos, pero además a generar una evolución más que revolucionaria.

Eran los tiempos de guerra entre Sega y Nintendo. Ambas compañías estaban al borde de la masacre cuando en ese momento y bajo la mirada de un revolucionario desarrollador todo se vino abajo, PlayStation estaba al acecho.

Pero PlayStation no ingresó al mundo de los videojuegos de un día para otro, sino que su ingreso comenzó con una relación secreta entre Ken Kutaragi (empleado de Sony) y Nintendo, cuando el primero desarrolló el chip de sonido que utilizaría la Super Nintendo Entertainment System.

 

 

Al no prosperar dicho proyecto y tras el término de las negociaciones con Nintendo, Sony pensó en aliarse con Sega para producir una consola juntos. Tom Kalinske, el CEO de Sega en ese entonces presentó la idea ante la junta directiva, pero fue rápidamente rechazada por ella. En una entrevista en 2013, Kalinske aseguró que en la junta se dijeron varias cosas como “es una idea estúpida, Sony no sabe cómo hacer hardware. No saben cómo hacer software tampoco. ¿Por qué querríamos hacer esto?”. Tras lo anterior, Sony decidió seguir su propio camino retomando el concepto de PlayStation, apuntando a la siguiente generación de hardware y software.

Todos se veía negro, pero fue cuando Sony y su Play Station, este nuevo concepto se vieron en la necesidad de independizarse. De querer aliarse con los dos grandes bandos, paso a tomar rienda por su propia cuenta.

 

La historia que sigue es bastante conocida, Sony con su PlayStation logró establecerse como una desarrolladora confiable, tanto como Nintendo y Sega.

 

¿Pero que generó dicho cambio en la generación gamer?

 

  1. En primera instancia los fanboys empezaron a quedar atrás, debido a que a medida que la nueva generación de videoconsolas empezó a seguir la ruta de Sony (Ej.: Nintendo con su nueva “Ultra 64” o más conocida como Nintendo 64), ya no importó tanto la marca, sino la consola
  2. Surge una nueva generación de fanboys de generaciones (3D vs 2D), pero los gamers, al haber tanta variedad de juegos, géneros y las nuevas dimensiones gráficas ofrecidas empezaron a superar la etapa del fanatismo videonconsolero
  3. No esta demás afirmar que el periodismo de videojuegos inició una nueva etapa en dónde el juicio o análisis empezó a primar por sobre la mera contingencia
  4. Empezó a surgir el concepto de pro-gamer, algo sin lugar a duda nunca antes visto y un ejemplo del impacto positivo que trajo esta nueva revolución tri-dimensional.

 

 

En definitiva, el inicio de una nueva era, en dónde los videojuegos ya no solo eran una industria cultural, sino una cultura en sí misma, esto es, con la capacidad de profesionalizar a sus propios usuarios. Ya no se jugaba solo por jugar, sino por ser el mejor.

El gamer pasó así de la fascinación primitiva a la reflexión e sus propios gustos e intereses. Empezó a dedicarse a jugar.

Inició una nueva era, hermanos míos. Y es en base a dicha revolución tri-dimensional por la que hoy por hoy estamos aquí.

Los gamers debemos agradecer a este gran paso, no tanto por la evolución gráfica, sino por el gran paso que dimos en esos años.

Aún quedan fanboys que co-existen y co-existirán con los gamers verdaderos, pero eso es harina de otro costal. Solo queda ahora, pensar en el más allá de las generaciones del futuro. Una misión más que necesaria al parecer.

 

 

Guillermo Sepúlveda

Sociólogo aficionado al análisis de videojuegos. Amante de sagas como Final Fantasy y juegos RPG en general. Ha sido Profesor de Videojuegos en ARCOS y ahora trabaja realizando talleres de Historia de los Videojuegos para niños en Escuela Pintamonos.

  • Erick Quiroz

    la unica gracia de sony fue la pirateria de la epoca y no hacer nada para impedirlo con lo que costaba un juego de 64 te comprabas 10 o 15 copias “paraguayas”o 20 “nacionales” todos nos fuimos a playstation dual schock, hoy es todo diferente es mas facil comprar juegos y hay mas variedad son otros tiempos

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